Semana Santa
Ya que de distintas formas me habéis instado a que continué con mi labor, os dejo un nuevo post de “Buenas noches y buena suerte”, hoy con un número especial sobre la Semana Santa.
En estas fechas tan señaladas por la Santa Iglesia Católica, vamos a hacer un pequeño gesto de conciencia y ver algunos fallos que en ella podemos observar a través de la televisión, radio, periódicos y demás medios de comunicación.
Empezar porque la Semana Santa, es en verdad un reducto de la pascua Judía, tanto es así que la famosa cena de Jesucristo con sus apóstoles no fue otra cosa que la celebración de la pascua judía. Pero como suele pasar algunas veces el ser humano las adapta a sus necesidades políticas y sociales. Y que mejor que utilizar la fiesta más señalada de los que asesinaron a Jesucristo para que la Iglesia Católica la tomara como suya. Así de pasar de celebrar la muerte por parte de Dios a los primogénitos egipcios y la liberación del pueblo de Israel, la Iglesia la convirtió en la consagración de sus bases.
Ante todo hay que recalcar que los judíos en la época egipcia no es como nos han estado contando, ya que en los recientes descubrimientos realizados, se ha podido constatar que el pueblo de Israel no eran esclavos. Al revés eran obreros por voluntad propia, que se ponían al servicio del gobierno del faraón para la construcción de las obras arquitectónicas. Otra cosa eran los esclavos provenientes de las luchas con otros pueblos invadidos que si eran esclavos; práctica también usual en otras culturas como la romana o la griega. Así que hay tenemos el primer problema que al asumir que los israelitas no eran esclavos, sino lo que hoy se conoce por “trabajadores por cuenta ajena”, cómo se puede asumir una liberación, si nunca estuvieron en situación de esclavitud.
Otro problema nos viene por la adoración de las figuras. Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento, se nos insta a no adorar a los ídolos. Pues bien a que viene tanto despilfarro en las procesiones, iglesias y demás cultos que nos da la Iglesia Católica. Si se supone que Moisés destruyo el beyocino de oro, que no haría ahora con esas imágenes tan idolatradas en estas fechas; si Jesucristo armo la más gorda al ver el templo, que no haría ahora que en las iglesias se forman las mismas que en aquellas fechas.
Por supuesto la Iglesia Católica, que dice ser santa, nunca nos rebate esto. Siempre diciendo que son tradiciones, que nos ayudan a que crezcamos moralmente, y no nos desviemos del camino. Pues señores míos, yo he mamado desde pequeño estas ideas y cuanto más pasa el tiempo más las desapruebo. Más que nada porque me parecen totalmente hipócritas, ya que lo único a que lo favorecen es a los controles sociales que han creado. Son mecanismos de control de la población que ha de vivir temerosa de su poder.
Seamos sensatos, cuando nos morimos, nuestro cuerpo pasa a descomponerse, a alimentar a pequeños invertebrados, los cuales serán comidos por seres superiores, y así se continua la cadena alimenticia. Sé que nos es una noticia que nos encante oír, pero no es sino lo que todo lo que es demostrable nos informa. Aunque a la Iglesia Católica que les duela oírla, y por más que ella se escude en arcaicas tradiciones filosofales, estas no han hecho otra cosa que mantenerse, mientras que la sociedad ha ido evolucionando a un ritmo no superior, pero sí muy alejado de ellas.
Cómo nos vamos a negar a poder investigar las posibles curas de enfermedades degenerativas, sin cura en la actualidad, y negar incluso la aceptación de morir por parte de una persona. Como negamos a una persona, que deseé poder curarse de una enfermedad degenerativa, el poder hacerlo, o lo más elemental poder investigar una cura, poniendo como escudo que una célula madre ya es vida. Pues entonces que admita la Iglesia Católica que la vida no fue sino un grupo de átomos que se adherieron y formaron la primera célula que fue lo que dio origen a la vida. No creo que sea aceptable en nuestros tiempos decirles a nuestras futuras generaciones que nacimos del barro, ya que ha quedado más que demostrado que fue en el agua donde se desarrolla la vida, ya sea tanto animal como vegetal.
Hoy en día, el hombre ha sabido desarrollar su potencial intelectual para hacer lo que en otros tiempos parecía imposible, dando un cambio a nuestros valores. Hemos resueltos muchos de los interrogantes que habitaban en nuestra filosofía, nuestra cultura y nuestra mentalidad como especie. Hemos conseguido incluso ver más allá del átomo, ser capaces de llegar hasta planetas, que antaño parecían imposibles de ver más allá de lo que eran sus reflejos. Hemos conseguido imitar a los pájaros y poder volar. Hemos incluso podido crear vida. Y todo ello lejos de la moralidad de la Iglesia, consiguiendo avanzar en nuestro intelecto y creando nuevas ideas.
Hoy en día estamos en contacto gracias a una gran red, como es Internet; podemos hacer llegar nuestras ideas a cualquier parte del mundo gracias a un click. Hemos aceptado a las distintas culturas que integran el mundo; hemos sido capaces de hacer que las legislaciones acepten un mínimo de derechos para el ser humano, y aunque en ocasiones no son respetadas, pero si es un alivio saber que son instrumento moral, que pocas personas pueden negar. Ya no nos ponemos limitaciones, sino que superamos los obstáculos que se nos plantean, dando respuestas a lo que era impensable en otros tiempos y sobre todo hemos ido creciendo como especie. Pero mientras todo esto ocurre la Iglesia Católica nos saca sus imágenes para recordarnos que estamos sometidos a ella, que todo lo que se ha avanzado es maligno e incluso perjudicial; que estamos bajo la dictadura del pensamiento, gran enemigo del ser humano; puesto que con el pensamiento podemos hacernos preguntas y resolverlas, y donde no hay cabida a actos de fé, donde no se aceptan las ideas impuestas para el control de la población.
Mi consejo para estas fechas es que cuando salga una procesión os deis una vuelta por el campo, vayáis a los museos y bibliotecas, cambiéis el olor del incienso por el del humo de tabaco; que cambiéis los vítores a figuras por charlar con vuestros amigos; que cambiéis la imagen de tristeza que nos da la Iglesia Católica estos días por una pequeña juerga de compañeros; que en vez de soportar el peso de una imagen, tratéis de soportar vuestros problemas y arreglarlos. Y sobre todo sed felices porque a veces la vida es un poco más fácil cuando sonreímos.
Un beso para todos
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