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lorse1980

Leyendas de Jaén

Hoy he querido hacer un recuerdo a mi tierra y a algunas de sus leyendas más famosas. Personalmente las favoritas para mí son la del Lagarto de la Malena y la del Abuelo de Jaén, tal vez porque cuando eres niño te las aprendías y empezabas a ver que está tierra seca, llena por ese mar de plata, oculta secretos, misterios y sobre todo se construye en base a los "lagartos" que cuales troncos de olivo nos agarramos a nuestra tierra que nos vio nacer.

 

 

Lagarto de la Magdalena 

El Lagarto de la Magdalena, icono de Jaén

Sin duda alguna, la leyenda más conocida es la del Lagarto de la Magdalena (es conocido incluso a nivel de España, como el lagarto de Jaén, y popularmente llamado «El lagarto de la Magdalena»), un animal que atemorizaba a los pastores a finales del siglo XV comiéndose sus ovejas.

La gente vivía desesperada, hasta que un héroe a caballo (un reo condenado a muerte) reclamó la atención del monstruo y encendió una mecha de yesca dentro de un cordero que le lanzó a la criatura. Al poco tiempo de engullir de un único bocado la trampa el desafortunado lagarto explotó. Por ese motivo persiste todavía el dicho a modo de maldición de "así reventaras como el lagarto de Jaén" También por eso se le llama a los jienenses lagartos.

El castillo de Santa Catalina

Sobre el Castillo de Santa Catalina también versan varias leyendas, la mayoría relacionadas con fantasmas. Quizá la más conocida de ellas sea la de la amante del Condestable Iranzo, en cuya habitación se siguen escuchando ruidos y lamentos, y que se dice que se interpone cuando alguien intenta retratar a su amado.

Otra leyenda a destacar dice que en la época de los moros, el Castillo de Jaén tuvo un gobernador llamado Omar, valiente guerrero pero a la vez delicadamente enamorado de su esposa, Zoraida. Una tarde fue reclamado en la ciudad por el Cadí y partió al galope. No volvió y su esposa, tras una angustiosa noche, salió en su busca; lo encontraron con un puñal en la espalda en un altozano cercano al castillo. Tal era el dolor de la viuda que se abrazó al cadáver y rompió a llorar sin consuelo.

Cuando sus acompañantes intentaron separarla del cuerpo de su marido, cayeron en la cuenta de que había muerto también, pese a que seguía derramando abundantes lágrimas y que éstas, al caer al suelo, se fundían con aguas cristalinas que brotaban del suelo, en un lugar que siempre había sido seco. Allí se formó una fuente que hoy se conoce como Caño Quebrado. Desde entonces en las noches de febrero, aparecen dos figuras como espectros abrazados que se alejan hacia el castillo.

Nuestro Padre Jesús Nazareno (El abuelo)

Otra leyenda también muy arraigada a la ciudad concierne a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Cuenta la leyenda que un anciano fue acogido durante una noche en una casería a las afueras de la ciudad, y al ver un grueso tronco de olivo a la entrada dijo a los dueños que «buen nazareno saldría de ahí». Ante el comentario del anciano, le preguntaron «¿usted sería capaz de hacerlo?», él asintió y pidió únicamente que lo dejaran trabajar a solas en una habitación sin herramienta alguna, pues no tenía necesidad de ellas.

Los sorprendidos dueños accedieron a tan singular petición y dejaron al abuelo a solas con el tronco de olivo. Pasaron las horas y ningún ruido salía de la habitación. Preocupados, tocaron a la puerta por si le había pasado algo y al no obtener respuesta decidieron entrar... en la habitación no había rastro del abuelo y en lugar del tronco de olivo se encontraba ésta hermosa talla de cuerpo completo del nazareno. De ahí viene el nombre de esta procesión, conocida como "El Abuelo".

Catedral de la Asunción de Jaén

La Catedral también posee varias leyendas. Una de las más famosas: Hace más de medio siglo un niño pobre y huérfano de 5 ó 6 años vivía en la catedral. Una noche se durmió delante de un cuadro de una mecedora una mujer y un bebé. Cuando cerraron, el chaval oyó unos llantos y un ruido de mecedora. lo ignoró. Luego más fuertes. los volvió a ignorar. Luego parecían estar detrás de sus oídos. Se giró y vio que el bebé no estaba, cuando volvió a ponerse como antes el bebé estaba delante suya. se levantó y corrió hacia la puerta pero la madre lo mató.

Desde entonces se ve a un niño correteando a los minutos previos al cierre. Personajes notables como el ex-obispo de Jaén Santiago García Aracil afirman haber visto a este niño.

La Iglesia de San Ildefonso 

San Ildefonso de Jaén

Con respecto a la Virgen de la Capilla y la Iglesia de San Ildefonso también existen leyendas, algunas relacionadas con la anterior del lagarto, cuya piel supuestamente está expuesta en dicha iglesia.

Una de ellas es la de La Cabeza de la Iglesia de San Ildefonso. Esta leyenda está basada en un hecho real que narra el licenciado Antonio Becerra en su Memorial sobre el culto y devoción a la Virgen de la Capilla, publicado en 1639. En la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, sobre unos de los contrafuertes que flanquean la portada que abre a la plaza, justo en el alero de la cubierta, hay una cabeza tallada en piedra.

Se dice que es el vivo retrato de un joven, hijo de persona principal de la ciudad, que una noche, a finales del siglo XVI, se ocultó en el templo y robó las lámparas de plata que alumbraban a la Virgen de la Capilla. Salió de la ciudad con su botín, pero su mala conciencia lo desorientó y fue apresado en Los Villares. Juzgado sumariamente en Jaén, fue condenado a muerte sin que sus padres, pese a sus altas influencias, pudieran valerle. Le ahorcaron y luego se ordenó descuartizarlo y exponer sus restos sobre los contrafuertes del templo para que sirviera de escarmiento a posibles ladrones sacrílegos. Cuando los restos se consumieron con el tiempo, se ordenó que la cabeza, esculpida en piedra, permaneciera eternamente expuesta sobre el contrafuerte más próximo a la torre.

La Mesa de Salomón 

La ciudad siempre ha estado muy relacionada con el esoterismo. Los judíos son, entre otros, los que durante siglos buscaron el nombre de Dios, es decir: el conocimiento perfecto que solo encontró Salomón y que dejó escrito en su anillo y en la mítica Mesa de Salomón, tablero o espejo que, como dice Juan Eslava Galán, se encuentra oculta en Jaén, en el Santuario de la Diosa Madre que se identifica con la actual solar de la Catedral. Esa sabiduría daba, además, riqueza y todos aquellos que en Jaén estuvieron relacionados con este Santuario mítico tuvieron fortunas ingentes que sus solos medios no podían explicar. Como Salomón, que construye un gran templo lleno de riquezas que trae -además de expertos que lo construyen-, de muchos lugares del mundo conocido. Entre otros de Tartesos, el legendario reino nativo del sur peninsular y estirpe de los pueblos íberos que dominaron ésta tierra.

Leyenda de El Pósito

La Leyenda de El Pósito es una hermosa leyenda que forma parte del “Romancero de Jaén” (1861). Cuenta la historia de amor entre un capitán de los Tercios de Flandes, Diego de Osorio, y una hermosa dama de la ciudad de Jaén, Beatriz de Uceda.

Argumento

Había en la ciudad una pareja de jóvenes que eran novios y estaban a punto de casarse. Por aquel tiempo volvían de las batallas los caballeros que habían luchado contra los moros por la Reconquista y uno de ellos, con buen físico y diestro en palabras se fijó en la joven y la conquistó. Esta abandonó a su prometido que en un principio no tuvo más remedio que conformarse.

El guerrero se casó finalmente con la joven jiennense, que además resultaba poseer una gran fortuna, ya que era miembro de una familia importante en la ciudad. Según cuenta la leyenda, su marido sabía de antemano que podía sacar provecho con este matrimonio y dejó ver su verdadero carácter.


Finalmente, el caballero no resulto ser el que parecía. Solo pretendía disfrutar de la fortuna de la joven, que pronto se dio cuenta del engaño por las actitudes de su marido, como salidas nocturnas y mujeriegas y su adicción al juego.

Una noche el supuesto caballero perdió toda la fortuna de su esposa y tuvo la desfachatez de regresar a su casa y pedirle a la joven que le diera todas sus joyas para volver a jugar.

La joven se defendió y se negó porque sabía del engaño y las joyas tenían un valor sentimental ya que pertenecían a su familia. Tras una discusión, el guerrero la mató, robó las joyas y se dirigió a la casa de juego. Pronto corrió la noticia y toda la ciudad se enteró de la tragedia. Fue entonces cuando el novio despechado lo retó y lo mató durante una lucha que tuvo lugar en la famosa plaza del Pósito de Jaén.

La versión actual es que el joven, arrepentido de haber acabado con la vida de otro hombre, decidió tomar los hábitos de San Francisco como fraile en el convento que aquellos tiempos existía el actual Palacio de la Diputación Provincial de Jaén. La leyenda cuenta que algunas noches de frío ven en la Plaza del Pósito vagar a un fantasma negro que se para ante la cruz y reza arrepentido por haber matado a otra persona.

Distintos historiadores de la provincia de Jaén y más concretamente de su capital, han recogido estos curiosos hechos sobre la Plaza del Pósito y hay quien dice que, como en toda leyenda, en sus detalles existe algo que es aun fiel a la verdad.

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